


ha sido la conexión humana. El escenario no solo es un lugar para la interpretación, sino un puente que me ha permitido hacerme de más amigos y colaboradores invaluables en la escena cultural. Ver aumentar el número de fans que comparten la pasión por el piano y me acompañan en cada recital es una de las mayores recompensas; son el motor que le da sentido a cada hora de práctica.


